Ahí ante el despojo del tiempo la tierra y el firmamento se conjugan.
La fortaleza y la debilidad empuñan la espada y el cielo entona el grito.
La angustia y la tristeza combaten.
El dolor y la ansiedad como héroes se imponen.
Las norias del alma junto a las lluvias huracanadas ocupan el templo.
La expiación abre el sendero y los cielos revelan sus secretos
y las escalinatas invocan sus ancestros.
Las tinieblas recogen su equipaje y el humo anuncia su derrota.
La luz extiende sus cortinas.
La divinidad y el ser encarnado marchan al compás del tambor de la victoria.
Referencias:
Autor: Ramón Danilo Cordero Rodríguez
La Vega, República Dominicana
Imagen: Tomada de Tomt6788 en Flickr.
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on jueves, noviembre 10, 2011
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