INTRODUCCIÓN
Tratar de analizar una obra, desconociendo su autor e ignorando su contexto histórico, es como pretender recopilar en un solo tomo, todas las páginas que se han escrito en el correr de la historia.
Por lo tanto, haremos una breve reseña biográfica del autor de la obra "EL Masacre se pasa a pie". Freddy Prestol Castillo nace en la marítima ciudad de San Pedro de Macorís, el 24 de Junio de 1913, en una época de crisis política, económica y social del pueblo dominicano, en una familia de nivel económico óptimo.
Realizó sus primeros doce años de estudios en el Colegio Santo Tomas de Aquino, Sto. Dgo., D.N. Se graduó de abogado en la Universidad de Santo Domingo. Fue político, orador excelente; funcionario de la judicatura, Procurador y Juez en Dajabón, en época del degüello de los haitianos; opositor de la tiranía de Trujillo. Escritor de varias obras literarias como son: Pablo Mamá, El Masacre se pasa a pie, entre otras.
Fue cuentista e investigador de nuestra historia a su estilo, y a propósito de estilo, Freddy Prestol en sus obras refleja un estilo por una parte tradicional, y por otra novedoso en la estructura y uso del lenguaje. El uso de recursos literarios en sus obras, es abundante, especialmente en lo poético y en lo épico.
En el análisis de la obra, El Masacre se Pasa a Pie, se persigue tomar en consideración: El contexto histórico, sociográfico, cultural, significativo, estructural, así como el contexto formal y expresivo, sin pasar por alto resaltar el comportamiento típico de ciertos sectores sociales de la sociedad dominicana.
Por lo tanto, haremos una breve reseña biográfica del autor de la obra "EL Masacre se pasa a pie". Freddy Prestol Castillo nace en la marítima ciudad de San Pedro de Macorís, el 24 de Junio de 1913, en una época de crisis política, económica y social del pueblo dominicano, en una familia de nivel económico óptimo.
Realizó sus primeros doce años de estudios en el Colegio Santo Tomas de Aquino, Sto. Dgo., D.N. Se graduó de abogado en la Universidad de Santo Domingo. Fue político, orador excelente; funcionario de la judicatura, Procurador y Juez en Dajabón, en época del degüello de los haitianos; opositor de la tiranía de Trujillo. Escritor de varias obras literarias como son: Pablo Mamá, El Masacre se pasa a pie, entre otras.
Fue cuentista e investigador de nuestra historia a su estilo, y a propósito de estilo, Freddy Prestol en sus obras refleja un estilo por una parte tradicional, y por otra novedoso en la estructura y uso del lenguaje. El uso de recursos literarios en sus obras, es abundante, especialmente en lo poético y en lo épico.
Freddy Prestol Castillo como todos los mortales desapareció el 20 de febrero de 1981 de la escena de la historia objetiva, dejando obras y recuerdos que lo colocan en el trono de los que pasan a la eternidad.
En el análisis de la obra, El Masacre se Pasa a Pie, se persigue tomar en consideración: El contexto histórico, sociográfico, cultural, significativo, estructural, así como el contexto formal y expresivo, sin pasar por alto resaltar el comportamiento típico de ciertos sectores sociales de la sociedad dominicana.
OBJETIVOS
General
Analizar la novela histórica, El Masacre se pasa a pie, tomando en cuenta el fondo y la forma de la misma.
Específicos
- Enfocar el contexto histórico
- Especificar el contexto sociográfico
- Resaltar el contexto cultural
- Explicar el contexto significativo
- Reseñar la perspectiva formal
- Caracterizar las conductas de ciertos sectores sociales dominicanos.
CONTEXTO HISTÓRICO
Historia y Argumento de la Obra
Esta es una novela que pese a que continuamente refiere acontecimientos históricos de la época de la conquista, así como de la colonia y de inicio del siglo XX, lo céntrico de la obra se limita al segundo lustro de la década que abarca desde 1930 a 1940. En ella se refleja todo lo relacionado a la tiranía de Trujillo; pero más que toda la realidad política, social y económica de los habitantes de la República Dominicana.
En lo político, todos los poderes del Estado tienen como centro al jefe; éste se mantiene a base de una maquinaria de represión y persecución ideológica y racial.
En lo social, sólo hay dos polos, los que están con la tiranía y los opositores a ella, quienes viven la de Caín; se autoexilian, se suicidan, los fulmina el hambre o la maquinaria represiva se encarga de ellos.
En lo económico, el hambre y el desempleo es lo predominante, sobresaliendo en todo lo ya mencionado el crimen capital de la tiranía “El degüello de los haitianos”.
El tema de la Obra es: “La ejecución de la orden del superior gobierno del corte de degüello general de los haitianos”, en conformidad a la siguiente cita: “Acabo de recibí unas oidene serias. El gobierno ordena el degüello de cuanto “mañese” jallemo. No repete edá ni pinta. Quémelo hata vivo. Ey!...Saigentoo! tá jablando el capitán Ventarrón!” (1).
CONTEXTO SOCIOGRÁFICO
En lo que tiene que ver con el contexto social y psicológico, en todo el desarrollo de la obra se deja sentir un comportamiento extraño a los personajes que ejecutan determinada acción; se observa que los que llevan a cabo los crímenes, lo hacen bajo el efecto del alcohol: "…aquella mañana el capitán seguía borracho y salieron los sargentos con bandas de hombres a continuar sus órdenes” (2).
Refiriéndose al sargento Pío, dice: “Tiene una ingenuidad de pantera alcoholizada que no distingue entre el bien o el crimen” (3).
Refiriéndose al capitán Ventarrón, el narrador expresa: “Para asumir su papel de Atila, acudía al alcohol. ¡Matar a millares!. Ancianos, niños y mujeres… ¿Por qué?... ¡No lo sabía!... Era mi orden…” (4).
Por otra parte está la población civil donde la protesta, las críticas y el cuestionamiento a la conducta de las autoridades eran el pan de cada día; pero quienes realizaban dichas críticas, lo hacían también bajo el efecto de la bebida alcohólica y por lo regular eran personas dueñas de grandes propiedades, que se enriquecían con el trabajo que realizaban los haitianos en sus casas o propiedades; el narrador pone en boca del presidente del ayuntamiento lo siguiente: “-Esto es lo nunca visto, Francina! ¿Qué vamos a hacernos las gentes para vivir?... ¿Es qué no quieren a los haitianos?... ¿Que les han hecho esos negros, tan buenos?... Lo que soy yo, estoy al irme, al venderlo todo, irme a la capital, de donde son mis padres… pero, ¿Quién va a comprarme?” (5), pero cuando don Sebusto terminó, dice el narrador: “Y luego mira hacia una y otra parte, arrepentido de haber criticado las medidas del gobierno, de desalojar a los haitianos” (6).
Luego están las conversaciones de don Leuterio, comerciante de Restauración, quien decía: “No hace falta escuelas sino comercio libre con haitianos” (7).
Las citas anteriores entre muchas otras, dan la idea del descontento de los sectores importantes de la provincia de Dajabón, además del estado de presión psicológica en que se encontraban, donde el miedo, no a decir la verdad, sino a perder la cabeza, se imponía.
CONTEXTO CULTURAL
En lo que al contexto cultural se refiere, toda la obra está salpicada de un elemento ideológico por aquí, un residuo religioso por allí, un matiz folklórico por allá y un elemento axiológico por acá.
En lo que a lo ideológico se refiere, se refleja la ideología que opta por la libertad y la justicia señalado por la tiranía como la ideología de los comunistas; por otra parte está la del régimen, que los opositores consideran tiranía; por otro lado los haitianos con la obsesión de la indivisibilidad de la isla; las citas que aparecen a continuación, una idea de las ideologías que se contraponían. “El Dr. Vélez, un médico que no hace mucho salió del presidio, por sus ideas libres, enfrentando al régimen” (8).
En cierta oportunidad el Dr. Vélez dijo al narrador. “-Toma el camino de la liberación!” (9).
En otra oportunidad el narrador dice: “Abundaban como siempre, los consejos, invitándome a “ser un hombre”, y dar la espalda a la dictadura” (10).
En la próxima cita el narrador pone en la mente y boca de Mustali, un anciano haitiano que tenía viviendo en Dajabón unos 50 años, la frase clave, de la ideología predominante en la educación haitiana; “El viejo está en su rincón acariciando viejos sueños -del Haití imperial- mientras dice una frase estereotipada, aprendida en las mocedades de la escuela, la frase oficial de Haití: “Une et indivisible”…y calla” (11).
En lo que respecta a lo religioso, aparecen las cruces al llegar a Monte Cristi, símbolo del cristianismo occidental: “Unas cruces en un calvario lugareño” (12).
En las personas distinguidas del pueblo se deja sentir el espíritu religioso, como ocurre con doña Francina, “Nada impide que trasciende una angustia amorosa que cubre con mantas cristianas, para ir a la primera misa del alba” (13).
Además, en la obra hay una serie de elementos llenos de superstición e influencia directa del “Budú”, donde se impone la idea de un haitiano que le decían el patú, que se le atribuía protección del “Bacó”, quien burlaba la vigilancia de los militares en el río Masacre y aterrorizaba a los dueños de ganados, ya que trasladaba el ganado a territorio haitiano, burlando así la custodia militar; finalmente un ganadero lo atrapó y le dio muerte. Este relato da la idea del grado de ignorancia de la población de Dajabón en la época. Dicho relato se encuentra en los capítulos 14 y 15.
De lo folklórico se encuentra lo siguiente: “Juangomero” Una música excitante de la línea” (14). “Lejanos, se escuchaban pedazos del merengue, en la noche: “Heroína, tololá…La de Sánche, tololá” (15).
En lo que tiene que ver con lo axiológico, en la Obra se refleja una guerra entre los valores y los anti-valores. Por un lado la libertad lucha contra la opresión, mientras que la justicia lucha contra la injusticia imperante.
Las siguientes citas dan una idea: “Toma el camino de la liberación”(16). “Mientras camina mi mula en la noche, sesgando las cabezas de este osario, pienso en la noción de “Justicia”, la Justicia…si, la justicia…” (17).
CONTEXTO SIGNIFICATIVO
En lo que a lo filosófico se refiere en la obra, se observa un ambiente de inconformidad a todos los niveles.
El narrador pone la inconformidad en las mentes de los hacendados Rafael Mejía y don Francisco, expresando repudio ante la presencia del capitán, representante genuino de la tiranía; y nos dice de ellos: “Se miran y callan como que quisieran decir: -¡Vete para siempre, capitán!”(18).
El narrador ve todo el país entregado al asesinato, a la traición, controlado por la tiranía, y lo expresa así: “Nuestro país tiene un dogal de hierro afianzado a la garganta y sobre cada cabeza está el hacha del verdugo!. ¿Quién es el verdugo?... Cualquiera! Este o aquél primero delator. Después cualquier mocetón de campo, que abandonó las tierras en busca de mejor suerte y que ahora tiene una nueva misión de carnicero: Matar a su hermano, a su padre, a su amigo” (19).
El narrador comunica su inconformidad con todo lo que le ha tocado ver y vivir en las siguientes palabras: “Soy un testigo mudo, un testigo cómplice. Estoy acusado por mi conciencia.
¿Cuál es mi deber?...Acusar. ¡Debo irme!” (20).
En cuanto a la simbología en esta obra, es abundante, por ejemplo el Capitán Ventarrón es símbolo de la tiranía en Dajabón en conformidad a la siguiente cita: “Mientras tanto, la aldea dormía. Entre los contertulios estaban Manuel Mejía y Francisco Espartero, obligados a acompañar al Capitán. Es la tiranía” (21).
El mar viene a representar la liberación, la libertad. La libertad es lo que da la calidad de hombre: “Me señalaba el camino: el mar, el extranjero, para así reaquirir la calidad de hombre” (22).
Por la cita antes señalada, el narrador parece no ver otro camino para escapar de la tiranía que no sea la huida, el exilio.
CONTEXTO ESTRUCTURAL
Con respecto a la organización de esta novela, sigue un formato tradicional.
En cuando a la perspectiva narrativa, en la obra sólo se observan dos sectores claramente definidos: Los seguidores de la tiranía y los opositores a ella.
El narrador se ubica entre los opositores como lo demuestra el siguiente párrafo que el narrador pone en la boca del Doctor Vélez dirigiéndose al narrador de la Obra: “-Y ahora, debes cuidarte, pues te buscan, día y noche, los sabuesos…he sabido que el mayor Ozuna mandó al gobierno un expediente acusándote de comunista y enemigo del régimen… por haber abandonado el cargo en Dajabón… a la casa de tu madre ha ido varias veces la policía secreta… Te persiguen y debes caminar únicamente de noche” (23).
Por la cita anterior, se puede afirmar que la narración está hecha desde el ángulo de los opositores del régimen.
CONTEXTO FORMAL
Con relación a la técnica narrativa queda expreso:
a) Que el narrador es testigo de los hechos, como él mismo lo expresa en la cita que aparece a continuación: “Héme aquí todavía en estas tierras. Soy un testigo mudo. Un testigo cómplice. Estoy acusado por mi conciencia. ¿Cuál es mi deber?... Acusar! ¡“Debo irme!” (24).
a) Que el narrador es testigo de los hechos, como él mismo lo expresa en la cita que aparece a continuación: “Héme aquí todavía en estas tierras. Soy un testigo mudo. Un testigo cómplice. Estoy acusado por mi conciencia. ¿Cuál es mi deber?... Acusar! ¡“Debo irme!” (24).
Es precisamente lo que hace el narrador, denunciar los crímenes y atrocidades que él presenció bajo la sombra de la tiranía de Trujillo, como funcionario público.
b) El tipo de narración, es retrospectiva; ya que continuamente el narrador está trayendo a la memoria acontecimientos que ya él ha narrado, por ejemplo tenemos el caso de la persecución y ejecución de la haitiana Moraime Luis, el narrador expresa dicho acontecimiento en varias ocasiones en el capitulo 5, en la página 35, y en la página 39 dice de ella: “La noticia de la muerte de Moraime Luis a manos de los soldados, había abatido a doña Francisca. “Maldito gobierno”. “Pobre Moraime!” (25).
b) El tipo de narración, es retrospectiva; ya que continuamente el narrador está trayendo a la memoria acontecimientos que ya él ha narrado, por ejemplo tenemos el caso de la persecución y ejecución de la haitiana Moraime Luis, el narrador expresa dicho acontecimiento en varias ocasiones en el capitulo 5, en la página 35, y en la página 39 dice de ella: “La noticia de la muerte de Moraime Luis a manos de los soldados, había abatido a doña Francisca. “Maldito gobierno”. “Pobre Moraime!” (25).
Además, aparece el caso de la maestra de “El Almácigo” Ángela Vargas, que se registra en el capitulo 11, donde se resalta sus cualidades físicas, morales y espirituales, esto lo va a traer el narrador a colación en varias partes de la obra, hasta el final de la obra, por ejemplo el narrador dice de ella: “Ángela era un talento, llena de dignidad” (26); así resume todo lo que ha expresado de ella en otros capítulos.
c) El desplazamiento en el tiempo y en el espacio, ambos se dan en esta novela. El narrador se desplaza tanto en el plano mental como en el físico, por ejemplo en el Capitulo I, el narrador se desplaza desde San Pedro de Macorís hasta Dajabón; luego en el Capitulo 7, el narrador se desplaza en su pensamiento a la capital de la República: “Vuela mi pensamiento a la capital de mi país y veo en algún gabinete de palacio unos señores calvos, obesos y seguramente cobardes” (27).
En otras oraciones se muda al tiempo de la colonia, y en el Capitulo I, en el segundo párrafo menciona “el situado” que esperaban sus antepasados.
d) En lo que respecta a los recursos de anticipación y de evocación, Prestol Castillo usa ambos recursos con una facilidad extraordinaria; por ejemplo el Capitulo 28 está dedicado al uso de la evocación, el narrador rememora una serie de acontecimientos y personajes de la época imperial de Haití.
d) En lo que respecta a los recursos de anticipación y de evocación, Prestol Castillo usa ambos recursos con una facilidad extraordinaria; por ejemplo el Capitulo 28 está dedicado al uso de la evocación, el narrador rememora una serie de acontecimientos y personajes de la época imperial de Haití.
La cita que aparece a continuación es de recurso de anticipación: “Pensé:
-¡Abandonados! -¡Abandonados! En la miseria, sin pan! -Mañana vendrá el casero a injuriar a tu madre! Luego volverá el alguacil a tirar en medio de la calle sus pobres enseres. A la vista de todos que dirán: “El hijo mayor los abandonó!” (28).
-¡Abandonados! -¡Abandonados! En la miseria, sin pan! -Mañana vendrá el casero a injuriar a tu madre! Luego volverá el alguacil a tirar en medio de la calle sus pobres enseres. A la vista de todos que dirán: “El hijo mayor los abandonó!” (28).
DESCRIPCIONES Y CARACTERIZACIONES
Con respecto a las descripciones y caracterizaciones, son ricas y abundantes, pues en esta novela se impone lo descriptivo; ya de acontecimientos, lugares o personas, por ejemplo la realidad que vivió el país en el cumplimiento de la orden que autorizaba el degüello de los haitianos; así como toda la etapa de la tiranía queda descrita en el siguiente tópico: “En la tiranía! Nuestro país tiene un dogal de hierro afianzado a la garganta y sobre cada cabeza está el hacha del verdugo!. ¿Quién es el verdugo?... Cualquiera!. Este o aquél primero el delator. Después cualquier mocetón de campo que abandonó las tierras en busca de mejor suerte y que ahora tiene una nueva misión de carnicero: Matar a su hermano, a su padre, a su amigo” (29).
Con relación a la descripción topográfica, presenta una idea clara de la realidad del paisaje de ciertas zonas del país en dicha época, como lo demuestra la siguiente cita, mientras el narrador pasaba por la línea Noroeste: “Después de Santiago una carretera con sol. Pueblos tristes, secos, niños flacos, espectrales, chivos algebraicos, casas bajas y pardas, de “cana”. Sol, sol, sol! Todo está aplastado por el sol. Ahora, vueltas de la ruta asfaltada. Unas cruces en un calvario lugareño y al fin!... El viejo y querido mar” (30).
En cuanto a las características de los personajes que intervienen en la obra, sólo se citaran algunos, como son: El capitán Ventarrón se caracteriza por representar la tiranía con todo tipo de fuerza represiva, el narrador lo describe como “carnicero” (31). Pero la siguiente cita lo describe mejor: “El capitán bebía, bebía, bebía. ¡Saigentooo!... Saigento pío… - Presente, mi capitán!.
El capitán hablaba tambaleándose, ebrio. Dentro de la embriaguez haría un esfuerzo y entre la tiniebla de su mente aparecía una luz roja, como de sol sangriento. Haciendo esfuerzos, contestó el saludo dijo al sargento: Acabo de recibir una jóidene serias. El gobierno ordena el degüello de cuanto “mañese” jallemo. No repete edá ni pinta. Quémelo jata vivos. Ey…!Saigentooo…!tá jablando el capitán Ventarrón, un trago… y cuando romo halle, tráigalo! Ya uté sabe! Teimine en la candela!...” (32).
Por lo visto, el capitán Ventarrón se caracteriza, por su servilismo a la tiranía, por su crueldad, por ser un beodo, un prepotente y un criminal de alto quilate.
Otro personaje interesante es don Chepe, a quien el narrador lo describe con los siguientes términos: “A don Chepe no le interesaba saber qué es la “República Dominicana”. Le bastaban su tierra ancha, sus vacas y sus siembras, fomentadas por negros de Haití. En cambio, única preocupación era ser miembro del “honorable Cabildo” del poblado” (33).
Por lo ya citado, don Chepe se caracteriza, por ser un terrateniente, explotador, por sólo pensar en sus intereses en la satisfacción de su ego; algo típico de los explotadores dominicanos.
Por otra parte está doña Francina, quien se caracteriza por ser la mujer más conocida del pueblo, dueña de pensiones para huéspedes, amiga de todo el mundo, culta, explotadora permanente de haitianos, entre otras. La cita que aparece a continuación prueba de lo antes expresado: “En el Villorio se extendió la noticia de la muerte de Moraime Luis, la negra que atendía el albergue de la gran señora doña Francina. Han matado todos los negros que había criado la dueña, doña Francina, un tipo autentico de la región. Francina, en la aldea, asume todo el atuendo de la dignidad y en efecto es una digna señora” (34).
Otro personaje interesante en la obra El Masacre se Pasa a Pie, es Ángela Vargas, a quien el narrador dedica mucho tiempo y espacio en su descripción, pero en esta oportunidad se resaltará que Ángela Vargas se caracteriza por ser “Maestra de campo”, pobre, bonita, deseada físicamente por los funcionarios de la Secretaría de Educación, llena de dignidad; las citas que aparecen a continuación confirman lo ya expresado: “En aquel paraje de fealdades la maestra era el contraste: era bonita. Era maestra, que es equivalente casi a decir que es miserable”.
“Ángela Vargas, perseguida por una manada de poderosos que intentaban prostituirla. Adrede, le habían cerrado todas las puertas del magisterio, su vocación”.Pág. 141.
En cuanto a lo que el Dr. Vélez se refiere, éste se caracteriza por su espíritu de protector, por ser amante de la libertad, por tanto víctima de la dictadura; como lo demuestra la siguiente cita: “La rebeldía de Ángela encontró respaldo cálido en aquel espíritu libérrimo. Había visitado numerosas prisiones perseguido por el régimen”.
CONTEXTO EXPRESIVO
La novela “El Masacre se pasa a pie”, es una obra rica en imágenes literarias, entre las que sobresalen:
Reticencia: “-No me maten mis hijos!... ¡Cójanlo tóo!... ¡Qué abuso!” (38).
Reticencia: “-No me maten mis hijos!... ¡Cójanlo tóo!... ¡Qué abuso!” (38).
Comparaciones o símiles: “Sus labios temblaban todavía, y miraba la gran sabana, como un idiota” (39).
Prosopopeya: “En la noche la luna habla al alma.
La sabana, Epítetos: dormida, tibia, aún usa sus holandas de vapor hoslucidas” (40).
Prosopopeya: “En la noche la luna habla al alma.
La sabana, Epítetos: dormida, tibia, aún usa sus holandas de vapor hoslucidas” (40).
Evocación: “En aquel instante, recordaba la mañana aquella. Después de la lluvia. Había cesado el tiroteo y lo recogieron herido. Un jefe sureño que andaba en la guerrilla, dijo: “Primero con éste, que es el más valiente” (41).
Apóstrofe: “De sus gruesos labios, sólo se escapan estas palabras: -Bon Diéu!... Bon Diéu!...” (42).
Tropo: “Y ahora, debes cuidarte, pues te buscan día y noche, los sabuesos…” (43).
Hipérbole: “Estaba rígido, dentro del abierto saguán oscuro de una casa colonial. Comenzaba a llover a cántaros”.
ESTILO Y TENDENCIA
Con referencia al estilo y tendencia del autor, su estilo es tradicional en lo que a la forma se refiere; pero novedoso en lo que respecta a la estructura y el manejo del lenguaje.
Por las situaciones y personajes que se describen, con una objetividad indiscutible, partiendo de los hechos mismos, se puede decir que la obra “El Masacre se pasa a pié” es una novela histórica y su tendencia corresponde al realismo, inclinándose en algunos capítulos a lo mágico (Capítulos: 14, 15; “El patú bajo la influencia del “Bacó”).
COMPORTAMIENTOS TÍPICOS DE LOS DOMINICANOS
En esta Obra encontramos diversas conductas o comportamientos que caracterizan al pueblo dominicano o algún sector de la sociedad; por ejemplo don Chepe, que según el narrador, es terrateniente, ganadero, tiene haitianos a su servicio, es un hombre que duerme siesta, en resumen, “A don Chepe no le interesaba saber qué es la “República Dominicana”. Le bastaban su tierra ancha, sus vacas, sus siembras, fomentadas por negros de Haití” (44).
Don Chepe es la imagen tradicional de los terratenientes y ganaderos de este país, que sólo piensan en ellos.
Por otra parte aparece el caso de don Leuterio, comerciante, que sostenía: “No hace falta escuelas sino comercio libre con Haití”. Él repite la historia del abuelo: “No conocía la “O”… y dejó un hato lleno de vacas, que no se podían contar” (45).
La declaración de Leuterio dice quién era él, no es más que el retrato de nuestros comerciantes, que lo que le interesa es el crecimiento de sus intereses, no importa lo demás ni el destino del país ni la educación del pueblo, claro hay raras excepciones.
CONCLUSIÓN
La Obra que acabamos de analizar, siendo una novela histórica donde se impone el realismo, tiene un valor múltiple por varias razones:
a)Por su importancia histórica, debido a la descripción del genocidio más sangriento que haya podido existir en el siglo 20 en la isla de Santo Domingo. Nos da una visión clara y precisa del carácter de una dictadura sin paralelo en la historia nacional de la parte oriental de la isla.
b)Por su valor literario, caracterizado por la riqueza de imágenes literarias, por el uso apropiado de términos connotativos y multívocos, dando forma así a una narrativa cargada de un lirismo épico.
Finalmente, esta obra debe ser leída por toda persona amante de la literatura; pero en especial por los educadores con responsabilidad de formar a las nuevas generaciones en el orden sociopolítico, sociocultural y psicosocial.
BIBLIOGRAFÍA
1.Prestol Castillo, Freddy. El Masacre de pasa a pié. Biblioteca Taller 26, Santo Domingo, D.N., 1982. 5ta. Edición, página 23.
2.IBID, Página 26.
3.IBID, Página 26.
4.IBID, Página 24.
5.IBID, Página 37.
6.IBID, Página 37.
7.IBID, Página 38.
8.IBID, Página 132.
9.IBID, Página 143.
10.IBID, Página 142.
11.IBID, Página 159.
12.IBID, Página 21.
13.IBID, Página 35.
14.IBID, Página 50.
15.IBID, Página 122.
16.IBID, Página 143.
17.IBID, Página 49.
18.IBID, Página 31.
19.IBID, Página 31.
20.IBID, Página 131.
21.IBID, Página 31.
22.IBID, Página 142.
23.IBID, Página 143.
24.IBID, Página 131.
25.IBID, Página 39.
26.IBID, Página 142.
27.IBID, Página 49.
28.IBID, Página 145.
29.IBID, Página 31.
30.IBID, Página 21.
31.IBID, Página 31.
32.IBID, Página 32.
33.IBID, Página 33.
34.IBID, Página 34.
35.IBID, Página 65.
36.IBID, Página 141.
37.IBID, Página 142.
38.IBID, Página 48.
39.IBID, Página 24.
40.IBID, Página 55.
41.IBID, Página 52.
42.IBID, Página 49.
43.IBID, Página 143.
44.IBID, Página 25.
45.IBID, Página 38.
46.Manuel Mora Serrano. Literatura Dominicana e Hispanoamericana. Santo Domingo, R.D. DISESA 1974. Página 187.
Nota: Si desea más información acerca del autor de la obra analizada, favor visitar a: http:www.escritoresdominicanos.com/prestol.html
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